Redacción
Ciudad de México.– La relación bilateral entre México y Estados Unidos vive un nuevo episodio de tensión diplomática tras el intercambio de declaraciones entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el embajador estadounidense, James Johnson. El diferendo escaló luego de que la mandataria mexicana exigiera al diplomático mantenerse al margen de las decisiones políticas internas de la nación.
«Entonces hay que recordar también pues que es importante que el embajador se quede en el tema bilateral y que respete los asuntos internos de nuestro País, porque los asuntos de México le corresponden a las y a los mexicanos», manifestó Sheinbaum de forma tajante.
La postura de la jefa del Ejecutivo federal se dio en respuesta directa a los pronunciamientos hechos por Johnson un día antes. El embajador había reaccionado a los duros cuestionamientos que Sheinbaum lanzó originalmente durante una asamblea multitudinaria en el Monumento a la Revolución. En dicho acto, la presidenta acusó abiertamente a Washington de intentar influir en la agenda política mexicana y exhortó a los legisladores y funcionarios de la llamada Cuarta Transformación (4T) a actuar firmemente, sin temor a posibles represalias en materia migratoria por parte del país vecino.
Ante estos señalamientos, Johnson utilizó sus redes sociales para hacer un llamado a la mesura, pidiendo desvincular la estrategia de combate al crimen organizado de la retórica electoral y la confrontación política.
«Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación. La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos», reviró el diplomático. Con esto, la tensión en la agenda de seguridad y soberanía vuelve a colocarse en el centro del debate bilateral.
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