Redacción
Detroit, Mich.- — Donald Trump volvió a colocar a México en la mira de su discurso económico. Durante un acto en el complejo de pruebas de General Motors en Milford, Michigan, el mandatario estadounidense utilizó un tono irónico para referirse a la presidenta Claudia Sheinbaum y reiterar su compromiso de detener el traslado de empresas e inversiones hacia territorio mexicano.
Ante trabajadores del sector automotriz, Trump relató una anécdota sobre cómo la mandataria mexicana pronuncia el nombre de su país. «México tiene una presidenta muy amable. Ella es muy amable y habla muy bien, pero lo llama ‘Me-Hee-Ho'», comentó entre risas. «El otro día dije: ‘Vamos a detener todos los negocios que van a Me-Hee-Ho’, y nadie entendió de qué estaba hablando», añadió, provocando aplausos de los asistentes.
Más allá del tono anecdótico, el mensaje central del evento estuvo enfocado en el proteccionismo industrial y el regreso de la manufactura a Estados Unidos. La retórica de Trump reaviva las tensiones comerciales con su principal socio regional, en un momento clave para las cadenas de suministro bilaterales.
