con información de El Universal
La crisis de desabasto de medicamentos que golpea al sistema de salud público en México ha alcanzado a las Fuerzas Armadas. En medio de protestas por la falta de insumos y condiciones laborales dignas en al menos 13 estados del país, el Hospital Central Militar opera hoy con niveles críticos en el surtimiento de recetas, obligando a miles de derechohabientes a financiar de su propio bolsillo la compra de sus tratamientos médicos.
En lo que va de 2026, únicamente 56.46 de cada 100 recetas emitidas en dicha unidad médica son surtidas. Esto significa que casi el 44% de los pacientes debe cubrir el costo de sus medicinas en el sector privado, un escenario atípico para una institución que históricamente mantenía niveles de abasto de entre el 90% y el 98%. Por décadas, la sanidad militar fue considerada uno de los servicios de salud pública más eficientes y estables del país, atendiendo incluso a expresidentes como Vicente Fox (2003), Felipe Calderón (2008), Enrique Peña Nieto (2013) y Andrés Manuel López Obrador (2022).
Sin embargo, el deterioro ha sido sostenido desde 2023, cuando el surtimiento cayó a 65.70%. Tras situarse en 63.98% en 2024 y repuntar levemente a 75.69% en 2025, este 2026 registró el peor desplome en la historia del hospital.
La precariedad médica contrasta fuertemente con la bonanza financiera de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa). El presupuesto global de la dependencia pasó de 119 mil millones de pesos en 2018 a más de 170 mil 753 millones de pesos en 2026. En el rubro específico del Programa de Sanidad Militar, los recursos ejercidos han ido al alza: pasaron de 7 mil 798 millones de pesos en 2023 a 8 mil 770 millones en 2024 y 9 mil 437 millones en 2025. Para 2026 se programaron 6 mil 922 millones de pesos, bolsa que se anticipa aumentará debido a las ampliaciones presupuestales habituales.
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