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Después de 30 años confiesa el asesinato de su propio hijo

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Redacción

Dénia, España. — Un macabro secreto familiar enterrado durante más de tres décadas ha salido finalmente a la luz, conmocionando a la comunidad de Dénia. Tras años de una búsqueda incansable por parte de sus hermanos, se ha descubierto que Juanito, quien desapareció en agosto de 1993 a los 27 años, fue presuntamente asesinado, descuartizado y ocultado por sus propios padres y su hermana.

La verdad emergió tras la reciente confesión de su madre, Antonia, y la posterior confirmación de su hermana, Mariluz, quien a inicios de este año reveló el crimen a un sobrino. Según los testimonios, el desencadenante fue una violenta discusión entre Juanito y su padre, el señor Juan, aparentemente motivada por los problemas de adicción que sufría el joven. La disputa escaló trágicamente: Antonia confesó haber clavado un destornillador en la espalda de su hijo, mientras que el padre lo habría golpeado con una roca, causándole la muerte.

«A trozos, lo trocearon. Mi marido, que en paz descanse, mató a mi hijo», declaró Antonia, admitiendo que presenció el crimen.

Para ocultar el homicidio, Mariluz y su pareja de entonces colaboraron en el desmembramiento del cuerpo. Los restos fueron escondidos inicialmente en el corral de la vivienda familiar y, posteriormente, abandonados bajo las murallas del Castillo de Dénia. Durante años, los involucrados tejieron una red de mentiras y negativas ante las preguntas del resto de la familia. Antonia evitó denunciar la desaparición hasta el año 2000, cuando la presión de sus otros hijos la obligó a hacerlo; sin embargo, las autoridades archivaron el caso asumiendo una marcha voluntaria. El padre falleció en 2009 llevándose el secreto a la tumba.

A pesar de la gravedad de los hechos y de las contradicciones sobre quién ejecutó materialmente el crimen, los responsables no enfrentarán consecuencias legales. Según el Código Penal español, los delitos de esta índole prescriben a los 20 años, imposibilitando cualquier proceso judicial.

Actualmente, los hermanos de la víctima, sumidos en una profunda crisis emocional, contrataron un servicio de excavación privada. Con el permiso de la nueva propietaria del inmueble, han localizado ya cinco restos óseos cuyo ADN coincide con el de la familia, cerrando así un doloroso capítulo de 33 años de incertidumbre.

IA


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