Redacción
Ciudad de México.- Lo que inició como un tierno video de un simpático pato vistiendo la camiseta de la Selección Mexicana se ha transformado en el fenómeno más inesperado y disruptivo del Mundial 2026. En apenas unos días, Merlín pasó de acompañar a su dueña a vender aguas en las calles de la Ciudad de México a convertirse en el auténtico amuleto y símbolo de la afición azteca.
El ascenso de este pequeño ovíparo ha sido tan meteórico que miles de usuarios en redes sociales, artistas y marcas de renombre ya se inspiran en su figura. De hecho, la conversación digital ya lo sitúa a la altura de grandes leyendas de la cultura mundialista, reactivando la nostalgia de personajes icónicos como el Pulpo Paul, aquel inolvidable molusco que paralizó al planeta con sus predicciones exactas en Sudáfrica 2010.
El impacto de Merlín ya rompió las barreras del entretenimiento orgánico para instalarse con fuerza en el terreno corporativo. La cadena internacional 7-Eleven no tardó en subirse a la tendencia, publicando en sus plataformas oficiales una imagen totalmente inspirada en el «pato mundialista».
Este movimiento publicitario evidencia el brutal alcance del personaje y demuestra cómo las grandes firmas detectan de inmediato el pulso y el interés de los aficionados.
Aunque actualmente se desconoce si existirá una colaboración oficial o una gestión formal para el uso de sus derechos de imagen, el caso de Merlín deja una certeza clara: el fenómeno ya trascendió las redes personales y se perfila como la gran mina de oro del marketing en esta Copa del Mundo. México ya tiene a su nuevo líder en las tribunas, y camina a paso de pato.
