Redacción
Frente a la costa occidental de Norteamérica, una gigantesca zona, llamada la falla de Cascadia de más de 965 kilómetros de longitud mantiene en vilo a la comunidad científica. La fractura lleva más de 300 años acumulando una peligrosa presión tectónica sin liberar energía, un silencio geológico que anticipa un desastre sin precedentes.
Los escenarios planteados por los expertos advierten sobre la llegada de un megaterremoto de magnitud 9 o superior. El sismo no vendría solo: desencadenaría letales tsunamis con olas de entre 6 y 30 metros de altura, además de masivos deslizamientos de tierra capaces de sepultar poblaciones enteras en cuestión de minutos.
Sin embargo, la verdadera amenaza apenas comenzaría al cesar el movimiento de la tierra. El colapso total de la infraestructura, los servicios básicos y las vías de transporte sumirían a la región en una devastación prolongada. De concretarse la ruptura de la falla, la catástrofe daría paso a una grave crisis humanitaria y económica cuyas secuelas tardarían más de 10 años en superarse.
