Redacción
Utah, EE,UU.-En un paso inédito hacia la automatización de la salud, Estados Unidos ha comenzado a implementar un sistema de inteligencia artificial capaz de diagnosticar y recetar tratamientos contra el acné sin la intervención previa de un médico en cada caso.
El mecanismo funciona a través de una plataforma digital donde el paciente sube fotografías de las zonas afectadas y completa un historial clínico detallado. La IA analiza las imágenes, evalúa los antecedentes dermatológicos del usuario y determina si cumple con los criterios para recibir alguno de los tratamientos dermatológicos autorizados.
Aunque la fase inicial del proyecto cuenta con supervisión de profesionales humanos para validar los diagnósticos, el protocolo prevé una etapa posterior de total autonomía. En esa fase, la IA emitirá recetas médicas de forma independiente para casos leves y moderados, derivando únicamente los cuadros complejos o de riesgo a un especialista.
El experimento abre un intenso debate ético y regulatorio sobre la seguridad del paciente y los límites de la tecnología en la medicina prescriptiva.
