Redacción
Ciudad de México.– Lo que comenzó como un rumor entre grupos de fanáticos se materializó este martes en una experiencia inolvidable: la legendaria banda irlandesa U2 tomó por asalto el Centro Histórico de la Ciudad de México. El objetivo fue la grabación de su nuevo video musical, transformando las icónicas calles de la capital en un set cinematográfico vibrante y cargado de euforia.
Días antes, el hermetismo rodeó la producción. Decenas de seguidores recibieron correos electrónicos crípticos que los invitaban a participar como extras en un rodaje. La logística fue mínima: se les solicitaba disponibilidad absoluta entre las 14:00 y las 20:00 horas, sin revelar la ubicación exacta ni la naturaleza del proyecto. La lealtad de los fans se puso a prueba, y la respuesta fue masiva.
La sorpresa alcanzó su clímax cuando un autobús adaptado apareció en escena. Sobre él, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. interpretaron uno de sus temas más recientes, desatando la locura colectiva. Entre gritos de júbilo y una marea de celulares capturando el momento, la banda demostró una vez más su estrecha conexión con el público mexicano.
pesar de la energía desbordante, el rodaje se enfrentó a un desafío clásico de la CDMX: una intensa tormenta eléctrica. La producción se vio obligada a interrumpir la grabación a pocos minutos de haber comenzado. Los integrantes de U2 fueron escoltados rápidamente hacia un edificio histórico cercano para protegerse del aguacero.
Lejos de dispersarse, los extras permanecieron en las inmediaciones, coreando éxitos de la banda mientras esperaban que el cielo diera una tregua.
Este evento reafirma a la Ciudad de México como uno de los escenarios favoritos para las superestrellas globales, dejando claro que, para U2, ni siquiera el caos del tráfico o el clima capitalino pueden detener la magia del rock. Se espera que el material capturado hoy se convierta en una carta de amor visual a la calidez de su audiencia mexicana.
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