Redacción
Nueva York. – Los Spurs de San Antonio silenciaron el Madison Square Garden al derrotar 115-111 a los Knicks de Nueva York en el Juego 3 de las Finales de la NBA, cortando una racha histórica y transformando la serie en una verdadera batalla. Tras dos tropiezos en Texas, los jóvenes Spurs resistieron el vendaval neoyorquino y evitaron lo que muchos ya predecían como una barrida inminente.
El ambiente en el Garden estuvo caliente desde el inicio, avivado por la expectativa ante la llegada del presidente Donald Trump. Su presencia exigió largas filas de seguridad y, al aparecer durante el himno nacional, fue recibido con intensos abucheos por el público, respondiendo con una sonrisa pícara y un saludo.
En la duela, San Antonio impuso condiciones temprano, pero los Knicks reaccionaron con fuerza en el segundo cuarto para irse al descanso con ventaja de siete puntos. A diferencia de los partidos anteriores, los Spurs no permitieron la clásica racha de Nueva York en el tercer periodo. Con un básquetbol físico —y por momentos al límite de lo sucio— el equipo texano se negó a ser intimidado.
Victor Wembanyama firmó su partido más monumental de las Finales con 32 puntos, dominando el desarrollo desde los primeros minutos. Junto a un impecable De’Aaron Fox, «Wemby» guio a los Spurs a sortear los errores catastróficos que los hundieron en el Juego 2. Aunque Jalen Brunson plantó cara con otros 32 puntos en su mejor actuación de la serie, no fue suficiente.
Esta derrota es la primera de los Knicks desde el 23 de abril en la primera ronda ante Atlanta, poniendo fin a una racha de 13 victorias consecutivas en playoffs que amenazaba récords de la NBA y sacudiendo los cimientos de la manía naranja y azul.
IA
