Redacción
Madrid / Barcelona, España.— El Papa León XIV ha concluido la primera etapa de su histórica visita a España —la primera que realiza como jefe del Estado Vaticano desde su nombramiento hace poco más de un año— con un emotivo acto de despedida en Madrid ante casi 20.000 voluntarios. Estos colaboradores resultaron cruciales para el éxito de una agenda multitudinaria que congregó a más de tres millones de personas en misas al aire libre, paseos en el «papamóvil» y un masivo discurso en el estadio Santiago Bernabéu.
Luego de su paso por la capital, posteriormente el Papa se trasladó a Barcelona. En la capital catalana, el Sumo Pontífice inició su agenda en la Catedral gótica con el rezo de la Hora sexta. Allí pronunció un discurso bilingüe —una tercera parte en catalán y el resto en un perfecto español, fruto de su larga estancia en Perú— centrado en la «unidad» y la «armonía» para alejar la crispación.
«Trabajar juntos no es una elección de ‘estilo’, sino una necesidad fisiológica. Es importante no permitir que nada destruya la unidad», apeló el Papa, citando además las palabras que Juan Pablo II dedicó al «ánimo acogedor» de los catalanes en 1982. En un contexto global que calificó de «desgarrado por guerras y fragmentado», León XIV advirtió que «somos fuertes porque estamos unidos» e instó a los fieles a renunciar a lo superfluo y a «construir comunión más allá de toda polarización».
La segunda parte de este viaje oficial continuará con varios actos de gran relevancia en la región. Entre los eventos más esperados por la comunidad católica local destacan una misa en el templo de la Sagrada Familia, la obra cumbre de Antoni Gaudí, y una plegaria colectiva en la Abadía de Montserrat, uno de los centros de culto y peregrinación más venerados y simbólicos de Cataluña.
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