Redacción
Ciudad de México.— En un escenario marcado por el asedio del crimen organizado y bajo la sombra de investigaciones internacionales, Rubén Rocha Moya solicitó licencia el pasado viernes como gobernador de Sinaloa. Su salida ocurre mientras la entidad atraviesa una crisis de inseguridad que supera con creces los niveles previos a la fractura del Cártel de Sinaloa.
El detonante de la violencia fue la captura en EE. UU. de Ismael «El Mayo» Zambada en julio de 2024. Tras revelarse una misiva donde Zambada acusaba una traición de Joaquín Guzmán López para entregarlo a las autoridades, se desató una guerra abierta entre «Los Chapitos» y «La Mayiza». Según el ACLED, esta disputa es la causa directa del derramamiento de sangre en la región.
Cifras en rojo
Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública son contundentes:
- Homicidios: En el primer trimestre de 2026 se registraron 253 casos, más del doble que los 120 del mismo periodo en 2024.
- Culiacán: La capital vivió un incremento del 70% en homicidios dolosos entre 2024 y 2025, pasando de 630 a 1,100 víctimas.
- Delitos generales: Sinaloa cerró 2025 con 39,000 delitos de fuero común, un aumento de más de 4,600 casos respecto al año anterior.
Estrategia federal y señalamientos
Ante la emergencia, la presidenta Claudia Sheinbaum envió a Omar García Harfuch para encabezar la pacificación. Aunque el Gobierno Federal presume una reducción del 50% en homicidios entre junio de 2025 y enero de 2026, el análisis comparativo anual desmiente una mejora real: entre junio y noviembre de 2025 hubo un aumento del 34% respecto al año previo.
La crisis política se agrava con la licencia del alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil. Ambos funcionarios enfrentan acusaciones del Departamento de Justicia de EE. UU. por narcotráfico y tráfico de armas, dejando al estado en la incertidumbre absoluta.
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