La Redacción
PRAGA, República Checa – El rompecabezas del Grupo A para la Copa del Mundo 2026 finalmente tiene su última pieza. En una noche de alta tensión en el EPET Arena, la selección de República Checa selló su boleto mundialista tras superar a Dinamarca en una dramática tanda de penales (3-1), luego de un empate 2-2 en los 120 minutos reglamentarios. Con este resultado, el conjunto centroeuropeo se confirma como el tercer sinodal de México en la justa veraniega.
El encuentro fue un auténtico carrusel de emociones. Los locales pegaron primero apenas al minuto 3 con un zapatazo de Pavel Šulc, desatando la euforia en la capital checa. Sin embargo, la «Dinamita Roja» no bajó los brazos y, tras insistir durante gran parte del cotejo, encontró la paridad al 72′ gracias a un cabezazo de Joachim Andersen.
En el tiempo extra, el drama aumentó: Ladislav Krejčí devolvió la ventaja a los checos al 100′, pero Kasper Høgh volvió a igualar para los daneses al 108′, forzando la definición desde los once pasos. Ahí, la figura del arquero Matěj Kovář creció, mientras que los errores de figuras danesas como Højlund y Jensen sentenciaron el destino de los nórdicos.
El camino del Tricolor está trazado
Con la clasificación de los checos, el sector de la Selección Mexicana queda definido junto a Corea del Sur y Sudáfrica. El duelo entre aztecas y checos será el cierre de la fase de grupos, programado para el miércoles 24 de junio en el Estadio Azteca, un partido que se perfila como decisivo para las aspiraciones de ambos de avanzar a la siguiente ronda.
República Checa regresa a un Mundial tras dos décadas de ausencia, y lo hace con una generación resiliente que promete ser un obstáculo físico y táctico para el equipo dirigido por Javier Aguirre. El escenario está listo: el Gigante de Santa Úrsula atestiguará si México puede imponer su localía ante el último invitado del Grupo A.
Con información de La Redacción *IA
