Redacción
HOUSTON, Texas – La incertidumbre se disipó y la jerarquía se impuso. Tras permitir que una ventaja de 3-0 se tambaleara peligrosamente, los Lakers de Los Ángeles sellaron finalmente su boleto a las semifinales de la Conferencia Oeste al vencer anoche a los Houston Rockets con un contundente 98-78.
El Juego 6 en el Toyota Center no fue un despliegue de pirotecnia ofensiva, sino una batalla de desgaste. Tras dos tropiezos que encendieron las alarmas en el equipo oro y púrpura, los angelinos recuperaron la memoria defensiva. Aunque el segundo cuarto regaló chispas de competitividad y emociones fuertes, el colapso de los locales fue evidente tras el descanso. Para el tercer y cuarto periodo, Houston lucía desubicado, incapaz de descifrar el cerrojo impuesto por la visita.
LeBron James, desafiando una vez más al tiempo, se puso la capa de héroe. Con una línea estadística de 28 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias, «El Rey» dictó el ritmo del encuentro y aseguró que no hubiera espacio para un milagro texano.
El camino se complica: Cita con el campeón
La celebración será breve. Los Lakers ahora deben prepararse para enfrentar al Oklahoma City Thunder, actuales campeones de la NBA. El panorama es complejo: el Thunder llega en plenitud, mientras que los Lakers siguen lidiando con la sensible baja de Luka Doncic, quien no estará disponible para esta serie.
Por el otro lado del cuadro, el Oeste sigue ardiendo: los San Antonio Spurs se medirán ante los Minnesota Timberwolves, quienes dieron la campanada de la postemporada al eliminar a los favoritos Denver Nuggets de Nikola Jokic. El camino al anillo está más abierto que nunca.
