Redacción
Ciudad de México.-Cruz Azul se coronó en la misma casa de su rival, al no haber ya posición en la tabla general obligaba a Pumas a cambiar el esquema táctico que bajo la dirección técnica de Juárez, los llevó a resistir, esperar y poder avanzar en las etapas previas a la final, situación que estuvo a punto de rendir frutos al ponerse adelante en el marcador en el primer tiempo.
El paraguayo Robert Morales remató cruzado en el área grande y desató un estallido en Ciudad Universitaria con la caída de Kevin Mier, quien no pudo reaccionar bajo los tres postes (30). Antes, sólo Rodrigo López había probado los reflejos del arquero colombiano con un tiro desde fuera del área, pero hacía falta una genialidad individual como la del andino. Pumas golpeó ahí, en uno de los pocos instantes en que su rival bajó la guardia.
Navas sostuvo el destino de Pumas con al menos tres atajadas con dirección de gol, dos de ellas del argentino Rodolfo Rotondi. A La Máquina le costó reordenar la estrategia. Perdió al creativo José Paradela por lesión y Gabriel Toro Fernández trató de resolver la falta de contundencia de los delanteros. Pero no pudo solo.
Los Pumas de Juárez escondieron la mayor parte del tiempo las debilidades un plantel corto, limitado, que además sufrió las bajas por lesión de Adalberto Carrasquilla y Rubén Duarte durante el complemento. Duarte emparejó los cartones con un autogol (53) y luego Rotondi, con las heridas de las pasadas finales en las que falló, sentenció la remontada más gloriosa de los celestes en un recinto al que asistieron más de 46 mil 453 aficionados. Las expulsiones de Uriel Antuna y Ángel Jesús Rico, quien ingresó de cambio en la parte complementaria, resumieron entonces el derrumbe y posterior derrota de los locales.
