Redacción
Washington.— El estado de salud física y mental del presidente Donald Trump vuelve a quedar bajo el escrutinio público en vísperas de su próximo examen médico anual. La Casa Blanca confirmó que el mandatario, quien cumplirá 80 años el próximo mes, acudirá este martes al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed para someterse a revisiones dentales y médicas de rutina, sin ofrecer mayores detalles sobre el alcance de los estudios.
La visita ocurre en un momento de alta tensión política y militar para su administración, marcada por el conflicto con Irán y la caída en sus índices de aprobación. Esta será la cuarta revisión médica pública de Trump en su segundo mandato y la tercera cita dental del año, una frecuencia calificada como inusual por la prensa estadounidense.
Reportes recientes señalan signos visibles de envejecimiento en el mandatario, como inflamación en las piernas, hematomas en las manos y decoloración en el cuello. Aunque el gobierno ha minimizado estos factores, admitió previamente un diagnóstico de afección venosa común y la realización de estudios cardíacos y abdominales preventivos.
Asimismo, crece el debate sobre su capacidad cognitiva debido a recientes apariciones públicas con discursos divagantes. Pese a que Trump asegura haber superado pruebas cognitivas en el pasado, encuestas locales revelan que más de la mitad de los ciudadanos percibe un deterioro notable en su salud durante el último año.
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